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Carlos J. Campo

Cómo se atribuyen las citas en lenguaje HTML5

La credibilidad de un mensaje depende tanto de la reputación del autor del contenido como de las fuentes citadas y su calidad. En Internet, sin embargo, un porcentaje inmenso de entradas de blogs, redactadas por aficionados, prescinden de cualquier tipo de cita textual.

Nos estamos acostumbrando a que las fuentes se citen mal. A que piratas de las ideas se apropien de las expresiones de otros y a que, de forma totalmente demencial, aparezcan frases resaltadas en negrita, como si se correspondieran con sentencias de autoridad tomadas fidedignamente.

Mantener un contenido de calidad significa respetar las fuentes y la integridad de las citas, utilizando los estándares sintáctico-ortográficos de cada idioma que permitan al lector comprender, de forma indefectible, que aquello entrecomillado corresponde a una declaración de un tercero.

Aún más: mantener la calidad de los contenidos implica escribirlos de forma estructurada que responda a estándares tecnológicos y a la expresión semántica de cada modo de atribución.

Las etiquetas q y blockquote

El lenguaje HTML dispone de un elemento que sirve para etiquetar correctamente cualquier palabra o expresión pronunciada por un tercero y que, prácticamente, no se usa ni en los medios de comunicación: q.

Todo el texto englobado por esta etiqueta mantiene la literalidad y objetividad que aportan credibilidad al contenido. Cuando se escribe, los navegadores muestran automáticamente unas comillas de apertura y de cierre antes y después del texto. Será posible, por lo tanto, extraer las frases entrecomilladas, alterar su visibilidad o, de forma transparente para el lector, vincularlas directamente a la fuente original mediante un enlace.

Tomando como ejemplo la noticia El Gobierno planea otorgar la residencia a quienes compren pisos de 160.000 euros, publicada en elpais.com, el segundo párrafo se redactaría:

<p>García-Legaz ha hecho estas declaraciones en un desayuno informativo, donde ha precisado que el precio fijado tiene un <q>nivel equilibrado</q> que <q>tampoco daría lugar a una demanda masiva de permisos de residencia</q>. <q>No se puede poner un límite de precio más bajo, porque generaría una demanda masiva de permisos de residencia y la vivienda sería la excusa para conseguirlos</q>, ha apuntado al respecto.</p> 

Y quedaría:

García-Legaz ha hecho estas declaraciones en un desayuno informativo, donde ha precisado que el precio fijado tiene un nivel equilibrado que tampoco daría lugar a una demanda masiva de permisos de residencia. No se puede poner un límite de precio más bajo, porque generaría una demanda masiva de permisos de residencia y la vivienda sería la excusa para conseguirlos, ha apuntado al respecto.

La combinación del elemento q y la identificación del idioma de la página, en HTML5 y en los navegadores más modernos, supone que el navegador escribe automáticamente el tipo de comilla adecuado para cada idioma: “…” en español, «…» en francés o „…” en alemán. Además, es posible entrecomillar en el interior de un fragmento entrecomillado y alterar el idioma de cada fragmento, si se requiere. Los navegadores y los buscadores siempre interpretarán que aquello es una frase de un tercero, citada textualmente y cuya responsabilidad última reside en su autor, esté enlazado o no.

En otras palabras, q sólo se puede utilizar para citas textuales directas, nunca para énfasis —etiqueta em—, ironías o alias de personas o cosas, por ejemplo.

Cuando lo que se requiere es citar un fragmento largo de texto o unas declaraciones muy extensas, el lenguaje HTML ofrece el elemento blockquote. A grandes rasgos, se trata de eso: un gran fragmento cuyo autor es un tercero. HTML5 introduce, por su parte, la posibilidad de generar la fuente de la cita dentro del código y de identificar en un pie al autor.

Usando el comentario político de Iñaki Gabilondo de hoy en elpais.com, La filtración, CiU y el soberanismo, un buen fragmento de su tribuna política hablada se escribiría en HTML5:

<blockquote cite="http://politica.elpais.com/politica/2012/11/18/videos/1353277325_711056.html">
  <p>Hace no muchas semanas, tuvimos ocasión de saber que determinadas grandes empresas estaban orando a sus dioses para que CiU tuviera mayoría absoluta, porque confiaban en que después, si CiU tenía mayoría absoluta, en los largos procesos de conversaciones y tiempo político venidero, CiU sería más dúctil, mucho más comprensiva con las realidades económicas, y, en fin, estaría más abierta a juegos de acuerdo. Y temían que pudiera estar, como ahora dicen los sondeos, CiU bastante vigilada y controlada por Esquerra Republicana de Catalunya.</p>
  <footer>
    <p>Iñaki Gabilondo, <a href="http://politica.elpais.com/autor/inaki_gabilondo/a/" title="Colaboraciones en ‘El País’ de Iñaki Gabilondo">colaboraciones en <cite>El país</cite></a></p>
  </footer> 
</blockquote>

Y mostraría:

Hace no muchas semanas, tuvimos ocasión de saber que determinadas grandes empresas estaban orando a sus dioses para que CiU tuviera mayoría absoluta, porque confiaban en que después, si CiU tenía mayoría absoluta, en los largos procesos de conversaciones y tiempo político venidero, CiU sería más dúctil, mucho más comprensiva con las realidades económicas, y, en fin, estaría más abierta a juegos de acuerdo. Y temían que pudiera estar, como ahora dicen los sondeos, CiU bastante vigilada y controlada por Esquerra Republicana de Catalunya.

No olvidemos nunca que los títulos de libros, películas, canciones, cabeceras de periódicos, revistas y programas de televisión se identifican por el elemento cite.

Por lo tanto, una cita consta de un texto literal —o lo más literal posible—, cierto y veraz, y una fuente que nos aporta credibilidad. Y si somos creíbles, nuestra marca lo será también.

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