¿Nos autoriza a instalar cookies durante su navegación por Estrategia del Contenido?

“Distribución de contenidos según los niveles de lenguaje del usuario” entrada del blog corporativo de Estrategia del Contenido

Comunicación eficaz, competitiva y sostenible

Consultoría / externalización:
Periodismo de Marca, Estrategia de Contenidos, Semantic SEO y Content Marketing

Ruta de la página y presencia en Redes sociales

Buscador interno

Si le resulta más cómodo, puede utilizar también las opciones opensearch en este website

Buscador
Blog

Distribución de contenidos según los niveles de lenguaje del usuario

Cuando se plantea una estructura de contenidos se piensa en lo que se quiere decir. Se toma un papel o se abre un documento en pantalla y se crea una lista de las cosas que la marca desea comunicar. Con un poco de suerte, se dispone de medios para crear un diagrama de flujo y se dibuja incluso el árbol de contenidos con la la interdependencia de cada uno de los apartados y su posición jerárquica.

Se piensa, en todo momento, en lo que se quiere decir: quiénes somos, dónde estamos, cómo contactar con nosotros, cuáles son nuestros productos y servicios, lo buenos que somos haciendo determinadas cosas y cuánto sabemos… y siempre, indefectiblemente, se tiene en mente un único tipo de usuario. El lector ideal, que metonímicamente se corresponde con la masa, y al que, como creadores de contenido, atribuimos una serie de habilidades y características promedio en el manejo de nuestros propios códigos: el idioma y la jerga, la habilidad comunicativa, la capacidad de discernir un argumento retórico, unos valores morales, creencias y costumbres comunes y en un compartido contexto sociocultural.

La estrategia combate el comportamiento diferente de dos usuarios de niveles distintos frente a, por ejemplo, una factura de consumo eléctrico

En esta tesitura se tiende a creer que el lector modelo, inexperto en la materia propia de la marca y con el que la comunicación se realiza en ausencia de emisor, voluntariamente está en el website y comprende todo cuanto está escrito o se reproduce para él, navegándolo de la primera a la última página.

Sin embargo, hay decenas de casos en los que la información no se corresponde con el lector modelo —en definición de Eco1 —. Quien recibe la comunicación puede ser totalmente ajeno a lo que se intenta explicar y, evidentemente, no ha acudido al contenido de forma voluntaria y ordenada, sino que ha llegado a la página web de forma aleatoria y caótica. O, cuando menos, dentro de su propio orden.

Habrá contenidos que no comprenda porque son temas enrevesados y procesos complicados. Encontrará mensajes que no han sido escritos para él, como las disposiciones jurídicas de los avisos legales o las notas de prensa, que se sirven como materia prima de periodistas. Es decir, son para el uso de profesionales del periodismo y no se han escrito para la web. Si se escriben para la web, dejan de tener utilidad como notas de prensa.

Pero también puede darse el motivo contrario: que el contenido está escrito con niveles tan ínfimos, llenos de obviedades sobreentendidas, con lagunas en el conocimiento que se espera que sea transmitido y con carencias buscadas para no entorpecer la aprehensión del mensaje por parte de un lector lego, que el destinatario real de esas informaciones acabe buscando mejor información en la competencia.

Por poner un ejemplo: una misma factura de la compañía eléctrica es interpretada de forma distinta por un ingeniero industrial que por una ama de casa con formación media. El ingeniero puede echar en falta información más detallada sobre consumos, horas, composición de la factura, comparativas horarias e históricas, evolución de la tarifa, etcétera, que el ama de casa puede considerar excesiva. Sin embargo, para ella puede ser más eficiente una información de la tarifa más económica para su consumo habitual existente en el mercado. Los mismos datos y distintas lecturas.

Sin abandonar totalmente el diagrama de flujo, un buen planteamiento consiste en distribuir unidades de información en bloques interrelacionados en función de los niveles de comprensibilidad y lenguaje de los destinatarios a los que se dirige cada página web.

El proceso consiste, a grandes rasgos, en:

  1. Establecer niveles de conocimiento/experiencia: Experto, Especialista, Usuario básico, Cliente, Posible cliente, Jurista, Periodista, Multinivel
  2. Asignar contenidos a cada nivel. Una descripción de un producto, por ejemplo, puede tener un esquema de ventajas para un nivel bajo, una descripción tecnológica elevada para un nivel medio-alto y planos, diagramas y compleja documentación tecnológica sólo para expertos. Cada pieza debe asignarse a un nivel de conocimiento.
  3. Asignar contenidos obligatorios: avisos legales, requerimientos de accesibilidad, notas de prensa requeridas por, por ejemplo, la Comisión Nacional del Mercado de Valores, sentencias judiciales, conformidades ético-sanitarias, etcétera. Cada uno de estos elementos informativos se dirige a un perfil determinado de usuario.
  4. Definir el tipo de mensaje: A cada contenido asignado a un nivel hay conviene señalarlo (si se está trabajando en un panel de tarjetas) con un color que lo identifique como: descriptivo, argumentativo, explicativo o persuasivo.
  5. Identificar para los contenidos argumentativos y persuasivos los recursos externos que serán necesarios para una buena localización del contenido.
  6. Trasladar el resultado al diagrama de flujo. Tras este proceso se tiene claro el esquema más eficiente para llegar al destinatario más adecuado y se obtiene una visión completa del nivel de relaciones que tienen todos los elementos entre sí, para una navegación lógica.

La construcción del website obedecerá a las necesidades contextuales de cada usuario, que podrá acceder a la información en el tiempo y momento adecuados saciando por completo sus necesidades. Será más eficiente, duradero y, lógicamente, rentable para la organización.

Referencias

  1. . Lector in Fabula. La cooperación interpretativa en el texto narrativo. ed. Barcelona: Editorial Lumen SA, . ISBN: 84-264-1122-3^

Añadir un comentario

Regístrese con Twitter

Para comentar necesita una cuenta de Twitter y registrarse con el botón situado a la izquierda. Así no tendrá que recordar claves de usuario. El sistema publicará un tuit por usted con el comentario.